dilluns, 8 de febrer del 2010

Escribir

Podemos encontrarnos con muchas personas que escriben y no me refiero sólo a la gente que vive de la literatura o que publica libros, sino a todos aquellos que alguna vez nos hemos puesto delante de un folio en blanco y lo hemos llenado de palabras enlazadas, con o sin coherencia, con la esperanza o sin ella que alguien algún día tenga esos escritos entre las manos y disfrute leyéndolos.
Quisiera poder saber qué pasa por la mente de todas aquellas personas en el momento de escribir, así quizás entendería porque en tantas ocasiones lo único a lo que pueden aferrarse para no caer en un pozo sin fondo es la libertad que da el hecho de poder escribir cualquier cosa sean letras, palabras, frases, trozos de canciones, nombres..., cualquier cosa.
Recuerdo que una vez un profesor de lengua dijo en una clase que no existe la inspiración en la literatura, que lo único que se puede hacer para escribir es pensar en un tema, un argumento; que si se escribe un relato con personajes, antes de empezar se debe concretar su personalidad y su manera de actuar. Pero no estoy de acuerdo con él.
No podría explicar porqué hay momentos en los que viendo una fotografía, escuchando una canción, intentando leer un libro sin poder mantener la concentración, hablando con un amig@ o en cualquier otra situación, se siente la necesidad de coger un bolígrafo y escribir lo que esta pasando por la cabeza. Puede ser el comienzo de una historia, una reflexión sobre algo, dos frases o cualquier cosa, pero es necesario escribirlo.
Si se escribe una historia puede que los personajes se le presenten quien escribe, que tanto el escritor como el lector vayan conociendolos a medida que se escribe o se lee el relato, a través de sus acciones, reacciones y/o conversaciones. El/la escritor/a se hace cómplice de ell@s y a menudo les guarda secretos que no debe conocer nadie más, pero que éste/a debe saber para poder seguir escribiendo. Quien escribe ayuda a los personajes a salir adelante con su vida, y estos, le dejan entrar en ella.
Aunque también hay muchos momentos en los que los personajes los crea un@, a veces inconscientemente, copiando caracteres de aquell@s que le rodean o de un@ mism@, o escribe lo que ocurre a su alrededor cambiando nombres y añadiendo un poco de imaginación para no delatar a nadie y para que nadie se de por aludido/a. Y lo que se consigue con esto es inmortalizar ciertos momentos de la vida de un@ y de la vida de l@s demás para poder recordarlos en un futuro.
Quizás por eso escribimos, para hacer eternos algunos momentos de la vida (no vaya a ser que la memoria nos falle y terminen olvidados o malheridos), para desahogarnos en esos momentos en los que no nos queda nadie con quien contar, o no tenemos a nadie cerca, para seguir adelante con vidas ajenas, a cambio de poder entrar en ellas. También existe la posibilidad de que no sepamos expresarnos de otro modo, o que nuestra imaginación funcione de tal modo que no encuentre otra manera de descansar que plasmándose en un folio.
No lo sé, quizás nadie tenga un motivo concreto para escribir, quizás cada persona que escribe tiene el suyo propio, o quizás todos tengamos el mismo, no lo sé. Pero estoy de acuerdo con Isabel Allende cuando dice que:
"La escritura es para mí un intento desesperado de preservar la memoria."
"Las palabras son gratis, decía y se las apropiaba, todas eran suyas.
Ella sembró en mi cabeza la idea de que la realidad no es solo como se
percibe en la superficie, también tiene su dimensión mágica y si no a uno se le antoja, es legítimo exagerarla y ponerle color para que el tránsito por esta vida no resulte tan aburrido."
Eva Luna, Isabel Allende .

Junio 2001

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada