dimarts, 4 de gener del 2011

No me mires con esa cara cuando me voy de tu casa.
No me pidas que me quede para que no se te caiga la casa encima.
No me digas que es como mi casa.

Me quedaría toda la semana contigo y con tu hijo. Hubieramos tenido todos los regalos a tiempo para que el peque no se quedara sin ninguno de los juguetes que quería. Tendriamos la casa como a tí te gusta para poder estar en ella tranquila. Tendrias la tranquilidad de volver a casa y saber lo que te encuentras. Sin sorpresas desagradables. Aunque puede que con alguna que te alegrara la vuelta. Podrías abrir una botella de vino en el momento que te apeteciera. Podrías tener la cama más caliente de lo que la deja tu cuerpo. Y te aseguro que te dedicaria más de dos minutos. Dejarías de echar de menos esos momentos. Aunque puede que los desearas más. No agradecerías la ayuda de nadie de fuera para ayudarte a preparar la fiesta del peque porque la ayua la tendrías dentro.

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