dissabte, 7 de maig del 2011

te presto mis ojos

Me encantaría que aunque fuera sólo por un minuto pudieras verte como yo lo hago.
No creo en la perfección, pero si creo que eres lo que más se acerca a esa idea apenas imaginable.

Que tus pantalones parezcan salidos de la secadora no quiere decir que no se te vea bien. Que tengas menos tiempo para irte a la peluquería no quiere decir que los demás pensemos que necesites ir a tapar tus canas. Que los años pasen y dejen huella en tu cara no quiere decir que pierdas tu atractivo. Que no tengas el mismo cuerpo que antes de ser madre no quiere decir que sea menos apetecible.

No se trata de ser perfecta o dejar de serlo. Se trata de aceptar lo que hay y saberse mirar y sentirse bien. Lo sé, ¿quién soy yo para dar estos consejos? Soy alguien que te mira con otros ojos distintos a los tuyos y puede que mi juicio en este sentido esté algo nublado por algun sentimiento que corre por dentro de mi, pero si yo lo veo será porque algo hay de real en todo esto.

Porque yo te veo a tí tal y como me dejas verte, solo el filtro que ponen mis ojos es bastante más positivo que el tuyo, porque en el tiempo que hace que te conozco me has demostrado que vale la pena mirar más allà de lo que en un principio ví, y te aseguro que lo que ví me gustó. Pero sabes que creo, que el día que hayas solucionado todo lo que te traes entre manos ya no te harán falta mis ojos para verte bien. El día que puedas volver a sentir ese día podrás volver a mirarte en el espejo y sentirte bien contigo misma, y si no es así. Llámame, que te echo una mano si me dejas.

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