dilluns, 29 de novembre del 2010

¿Lo harás?

Aunque me lo pidas no podré. Mañana la Universidad me reclamará. Pero no por ello me gustaría menos que me lo pidieras. Que en alguna de las llamadas de trabajo me preguntaras si te llevo a casa. Aunque pensándolo bien, podría haber formas de que suceda.

-¿Vas a venirte hoy a casa?
Era la preguta que llevaba toda la mañana esperando. Quedaban apenas 2 minutos para acabar mi turno y esperando que no me hubiera ido, me llamó para pedirmelo (aunque yo pensaría que solo me lo estaba preguntando hasta algo más adelante). Le comente que no podia, que a media tarde tenia que hacer algo de la Universidad y que luego había quedado para ver el partido.
Se quedó dubitativa al otro lado del teléfono.
-Bueno, pero podrías venirte después de hacer el trabajo y ver el partido conmigo. La idea me resultaba muy atractiva, pero sabiendo que su marido estaba celoso de mi lo que faltaba era que apareciese en su casa, que está a mas de una hora de camino de la mia, solo para cenar.
-Esta noche no duerme en casa.
Esas palabras me desmontaron por completo. Y el silencio suyo en espera de una respuesta se hacia interminable. Por supuesto no decliné la invitacion. Me fui a casa, y en cuanto termine lo de la universidad, ya estaba saliendo por la puerta. Cogi una botella de vino de camino al coche y en poco menos de una hora estaba allí.

Se que esto no ocurrirá, demasiadas alegrías encadenadas tendrian que llegar para que esto llegara a pasar. Así que me conformo con que me lo preguntes.

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