dimarts, 23 de novembre del 2010

En tu casa

Tan solo me separaba una puerta de la cama en la que dormias, pero las cosas a veces no son tan sencillas como cruzar esa puerta y decirte: Vente a dormir conmigo. Aunque hubiese tenido valor para hacerlo había otros condicionantes en la casa que me frenaban, así que desistí y decidí ponerme a hacer lo que cualquier persona me recomendaría. Cerré los ojos y al poco el cansancio se apoderó de mi.

Tenía en movil en la mesita de noche. Le había quitado el sonido, normalmente no lo hago ya que nadie me molesta por las noches a no ser que sea algo importante, pero esa noche no quería que nada importante para mi pudiera destorbar tu descanso. Pero de repente sentí como la pantalla se iluminaba. Cogí el movil entre el sueño y la preocupación de quien querría algo de mi un lunes a las 1 de la madrugada... Y eras tú. Desde el otro lado de la pared. Preguntándome que qué pasaría si de repente estuvieramos solas en la casa.

No sabía muy bien que responder a aquel mensaje. Seguramente era lo que estaba esperando en aquel preciso instante. Que no hubiera nadie más que ella y yo en su casa. Que se levantara de la cama en la que estaba y viniera a dormir conmigo. Y como soy incapaz de ser clara y directa, por timidez y, para que negarlo, por chulería, respondí que esperaría que viniera a dormir conmigo dado que la noche estaba siendo muy fría y se había llevado la estufa a su cuarto.

Tardó en responder... Imagino que jugar a la ambiguedad muerta de sueño no es tan sencillo que con la mente despejada... O quizás es que cuesta más contenerse de no poner aquello que realmente deseas... Y si no lo hiciera, ¿vendrías a mi cama?

Yo ya no sabía como contener las ganas de levantarme, ir a su habitación sin hacer ruido, besarla y decirle que si estuvieramos solas en su casa, de entrada, no hubieramos dormido en camas separadas, si de mi dependiese. Imagino que como tardaba tanto en responder, se levantó y entró en el baño de la habitación en la que yo estaba sin decirme nada, con el objetivo de no alargar más aquella espera. Tan solo sonriendo al pasar y verme con el movil entre las manos esperando que alguien me dijera que era lo que tenía que escribir en ese momento. Cuando salió del baño yo seguia exactamente en la misma posición, ella se quedó parada unos segundos delante mio y al ver que no hacía nada me deseo buenas noches y hizo el gesto de irse.

Fue en ese momento cuando yo reaccioné. Deseé que todo el mundo estuviera durmiendo para que no huviera posibilidad de que nos sorprendieran. La cogí de la mano para que no se marchase. Me senté en la cama, alcé la mirada para encontrarme con sus ojos. Parecía contenta de mi reacción aunque dubitativa. Le acaricié los dedos, me levanté. Subí mis manos por sus brazos y a cada cetímetro que recorría su vello se iba erizando. Me entretube en su cuello... Me cogió la cara y me besó.

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