Tenía la nevera vacía. Una botella de cava y el culo de otra de Jose Cuervo Reposado no era suficiente para poder alimentarse. Así que muy a su pesar, porque no le ha gustado ir a hacer la compra nunca, cogió la bolsa del super y salió por la puerta de casa.
Iba directa a lo que necesitaba, no le hacía falta ninguna lista, sabía perfectamente lo que quería comprar y no se iba a entretener pasillo por pasillo. Con ya más de la mitad de la compra hecha la vió allí donde estaba la bollería. Había ido a por su gran tableta de chocolate negro con almendras y la vió acercándose a los donuts de chocolate.
Estaban solas en aquel pasillo o era lo que a ella se le antojó. Se le acercó por detrás si hacer apenas ruido. Llevaba demasiado tiempo deseando a aquella mujer y aquel encuentro fortuito le aceleró el ritmo cardíaco. La tenía en frente suyo, de espaldas a ella, con un top que dejaba descubiertos sus hombros y su cuello, que la invitaba a acariciar su espalda dibujando un mapa de sus pecas.
Le agarró una mano y la besó en el cuello para que la reconociera y no se asustara ante tal invasión de sus espacio personal. Cuando supo que la había reconocido, con la mano que le quedaba libre, apartó el pelo de su espalda y empezó a acariciar esa piel que días atrás había empezado a desear y de la que no había podido disfrutar a su antojo. Soltó su mano para moverla libremente por su cintura mientras notaba como esta se estremecía ante sus caricias.
Quería volver a besarla, quería volver a sentir el calor de sus labios al contacto con los suyos, quería que sus lenguas volvieran a jugar. Quería volver a notar como su deseo era recíproco, como las manos de ella también buscaban su piel, como deseaban unir ambos cuerpos al margen de todo lo que las rodeaba. Se le iban las manos hacia su culo mientras la acercaba a ella en una lucha interna por no desnudarla en medio de aquel pasillo. Pero no por falta de ganas, sinó por el no querer compartirla con cualquiera que puediera pasar por ahí en aquel momento.
De repente notó como alguien tiraba de su camisa.
-Yo también quiero donuts de chocolate.
Una niña de unos tres años con toda su inocencia las interrumpió solo porque eran un obstaculo para conseguir lo que quería, mientras el resto de gente que pasaba por aquel pasillo las miraba haciendo comentarios en voz baja. Puede que a alguna persona les molestara que tuvieran aquella actitud en público, pero estoy segura que la mayoría sintió envidia de lo que habían visto.
dilluns, 23 de gener del 2012
diumenge, 22 de gener del 2012
Me has dicho que no me calle nada ¿no? Pues ahí va:
Me muero por despojarte de la ropa y perderme descubriendo tu cuerpo. Y me da igual si te doy o no tiempo de descubrir el mío. Del mismo modo que me da igual si tienes arrugas, cicatrices o pecas. Ya me encargaré yo de dibujar un mapa de tu cuerpo y memorizarlo para cuando no te tenga cerca.
Porque es cierto que soy cariñosa, dulce, tierna y todo lo que se pueda decir de mi. Pero no dejo de ser una mujer apasionada, y aunque hiciera tiempo que nadie fuera la mecha de mi pasión, has aparecido y se ha vuelto a encender.
Así que esto, es culpa tuya. Y no veo el momento de poder disfrutar de ello, es decir, de ti.
Me muero por despojarte de la ropa y perderme descubriendo tu cuerpo. Y me da igual si te doy o no tiempo de descubrir el mío. Del mismo modo que me da igual si tienes arrugas, cicatrices o pecas. Ya me encargaré yo de dibujar un mapa de tu cuerpo y memorizarlo para cuando no te tenga cerca.
Porque es cierto que soy cariñosa, dulce, tierna y todo lo que se pueda decir de mi. Pero no dejo de ser una mujer apasionada, y aunque hiciera tiempo que nadie fuera la mecha de mi pasión, has aparecido y se ha vuelto a encender.
Así que esto, es culpa tuya. Y no veo el momento de poder disfrutar de ello, es decir, de ti.
dimecres, 18 de gener del 2012
Hoy puede ser un gran día - Chambao
Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, hoy puede ser un gran día.
Toca disfrutarlo, con el corazón en una mano y la razón en la otra.
Intentando dejar a un lado ciertos miedos que acompañan el día a día.
A veces tenemos miedo a que esa magia se pierda, y creo que son nuestros propios miedos los que hacen que no la dejemos fluir. Si ayer estaba, fue porque la dejamos estar, si hoy no esta, quizas es porque no la dejamos estar.
Rompamos esos muros que no nos permiten disfrutar de todo lo que un café a media tarde puede acompañar. Dejémonos ser y permitamos que nuestra dulzura nos haga devolverle el azucarillo a quien nos sirva.
Hagamos que hoy sea un gran día.
diumenge, 15 de gener del 2012
Propuesta de Relato para hoy
Dicen que cuando vas a morir ves tu vida pasar por la retina a una velocidad vertiginosa.
Yo puedo añadir que cuando ves que apuntan a la persona a la que amas pasa lo mismo con todos los momentos que has compartido con ella.
Aquella noche parecía que iba a ser una más. Habíamos quedado con las chicas para salir y hasta las 03:27 de la mañana todo parecía normal, hasta que apareció ella. Todas sabemos que el desamor duele, que la persona a la que amas no sienta lo mismo por tí duele, que una relación se termine porque ambas no sienten lo mismo duele. Pero jamás imaginé vivir una situación parecida a aquella.
Nos había visto juntas en más de una ocasión. Parecía que lo había superado. Volvía a saludarnos. Volvía a tratarnos con educación. Nunca dimos rienda suelta a nuestro cariño delante suyo por no herirla. Pero al parecer el dolor que sentía la hizo enloquecer.
Aquella noche, cuando ví que tardaba mucho en salir del baño, fuí a buscarla pensando que podía haberse quedado encerrada dentro, pero no fue así. Al llegar vi como aquella mujer la apuntaba con la pistola. No le temblaba el pulso, tenía la mirada muy fija en ella, y le recordaba lo mucho que la quería y el dolor que le causaba saber que ese amor no le era correspondido y más el verla feliz al lado de otra persona: yo.
-Si no eres para mi, no vas a ser para nadie.
Me quedé paralizada al ver aquella escena. Iba a apretar el gatillo. No había ni un apice de duda en ella. Tenía que acabar con aquel dolor que llevaba por dentro y creía que aquel era el único modo de hacerlo. Pasaron por mi mente todos y cada uno de los momentos que habíamos vivido juntas, el día que nos conocimos, la primera vez que quedamos a solas, el primer contacto con sus manos, el calor de sus labios en el que fue nuestro primer beso, la suavidad de su piel, sus ojos al mirarme, la complicidad que se desprendía de nosotras, la primera vez que nos hablamos sin mirarnos, los silencios compartidos, las mañanas entre las sábanas, el primer te quiero. Querían ponerle fin a su vida y yo no iba a permitirlo.
-No lo hagas.
Al oir mi voz se giró. Primero puso cara de sorpresa, después la rabia fue apoderándose de sus ojos en cuestión de microsegundos que se me hicieron eternos. Creí que iba a dispararme. E iba a hacerlo. Mi niña la empujó justo cuando apretó el gatillo y el disparo fue directo a mi pierna. En ese momento recuperó la cordura. Empezó a temblar y fue consciente de la gravedad de lo que había querido hacer, y de la gravedad de lo que hizo. Mientras yo estaba en el suelo ya que no podía mantenerme en pie vinieron algunas de las chicas a ver que había ocurrido. Yo no derramaba ni una lágrima. Aquello había terminado. Ella estaba conmigo, llorando por lo ocurrido, lamentándose porque esa bala era para ella y no tenía que haber llegado a mi. Pero a ella la hubiera matado, y yo estaba viva y la tenía a mi lado.
Le cogí la cara con las manos ensangrentadas por intentar detener la hemorragia.
-No pasa nada mi niña. Esto se curará. Y has sido tú la que me has salvado.
Yo puedo añadir que cuando ves que apuntan a la persona a la que amas pasa lo mismo con todos los momentos que has compartido con ella.
Aquella noche parecía que iba a ser una más. Habíamos quedado con las chicas para salir y hasta las 03:27 de la mañana todo parecía normal, hasta que apareció ella. Todas sabemos que el desamor duele, que la persona a la que amas no sienta lo mismo por tí duele, que una relación se termine porque ambas no sienten lo mismo duele. Pero jamás imaginé vivir una situación parecida a aquella.
Nos había visto juntas en más de una ocasión. Parecía que lo había superado. Volvía a saludarnos. Volvía a tratarnos con educación. Nunca dimos rienda suelta a nuestro cariño delante suyo por no herirla. Pero al parecer el dolor que sentía la hizo enloquecer.
Aquella noche, cuando ví que tardaba mucho en salir del baño, fuí a buscarla pensando que podía haberse quedado encerrada dentro, pero no fue así. Al llegar vi como aquella mujer la apuntaba con la pistola. No le temblaba el pulso, tenía la mirada muy fija en ella, y le recordaba lo mucho que la quería y el dolor que le causaba saber que ese amor no le era correspondido y más el verla feliz al lado de otra persona: yo.
-Si no eres para mi, no vas a ser para nadie.
Me quedé paralizada al ver aquella escena. Iba a apretar el gatillo. No había ni un apice de duda en ella. Tenía que acabar con aquel dolor que llevaba por dentro y creía que aquel era el único modo de hacerlo. Pasaron por mi mente todos y cada uno de los momentos que habíamos vivido juntas, el día que nos conocimos, la primera vez que quedamos a solas, el primer contacto con sus manos, el calor de sus labios en el que fue nuestro primer beso, la suavidad de su piel, sus ojos al mirarme, la complicidad que se desprendía de nosotras, la primera vez que nos hablamos sin mirarnos, los silencios compartidos, las mañanas entre las sábanas, el primer te quiero. Querían ponerle fin a su vida y yo no iba a permitirlo.
-No lo hagas.
Al oir mi voz se giró. Primero puso cara de sorpresa, después la rabia fue apoderándose de sus ojos en cuestión de microsegundos que se me hicieron eternos. Creí que iba a dispararme. E iba a hacerlo. Mi niña la empujó justo cuando apretó el gatillo y el disparo fue directo a mi pierna. En ese momento recuperó la cordura. Empezó a temblar y fue consciente de la gravedad de lo que había querido hacer, y de la gravedad de lo que hizo. Mientras yo estaba en el suelo ya que no podía mantenerme en pie vinieron algunas de las chicas a ver que había ocurrido. Yo no derramaba ni una lágrima. Aquello había terminado. Ella estaba conmigo, llorando por lo ocurrido, lamentándose porque esa bala era para ella y no tenía que haber llegado a mi. Pero a ella la hubiera matado, y yo estaba viva y la tenía a mi lado.
Le cogí la cara con las manos ensangrentadas por intentar detener la hemorragia.
-No pasa nada mi niña. Esto se curará. Y has sido tú la que me has salvado.
dissabte, 14 de gener del 2012
Llegó el día. Se acabaron los exámenes y al día siguiente tienes fiesta.
Llevas dos meses en un no parar. El trabajo, la universidad, situaciones personales que no son agradables y sin dejar de hacer aquellas actividades que además de sentarle bien a tu cuerpo, te llenan tanto a nivel personal.
No te quejas, llevas la vida que quieres, tú lo has escojido y por fin sabes disfrutar de todos los aspectos de tu vida.
Disfrutas de tu trabajo, ya no se te hace una montaña estudiar porque has entendido lo que realmente significa el "quien algo quiere algo le cuesta", llenas tu tiempo libre del modo que deseas, y aquello que no ha acompañado, aunque no era para disfrutarlo, has sabido sobrellevarlo del mejor modo posible.
Pero llegó el día en el que por fin puedes descansar.
Pero esta vez no sabes que es lo que más te apetece, si salir a desmelenarte como hace mucho que no lo haces. O tirarte en el sofa de tu casa y llegar a formar parte de él. Ni siquiera te apetece pensar en que harás al entregar el último examen esa misma tarde. Pero sí hay algo que echas de menos en esas situaciones. Que haya alguien que te sorprenda esparándote en la puerta de la universidad para disfrutar contigo de ese momento.
Llevas dos meses en un no parar. El trabajo, la universidad, situaciones personales que no son agradables y sin dejar de hacer aquellas actividades que además de sentarle bien a tu cuerpo, te llenan tanto a nivel personal.
No te quejas, llevas la vida que quieres, tú lo has escojido y por fin sabes disfrutar de todos los aspectos de tu vida.
Disfrutas de tu trabajo, ya no se te hace una montaña estudiar porque has entendido lo que realmente significa el "quien algo quiere algo le cuesta", llenas tu tiempo libre del modo que deseas, y aquello que no ha acompañado, aunque no era para disfrutarlo, has sabido sobrellevarlo del mejor modo posible.
Pero llegó el día en el que por fin puedes descansar.
Pero esta vez no sabes que es lo que más te apetece, si salir a desmelenarte como hace mucho que no lo haces. O tirarte en el sofa de tu casa y llegar a formar parte de él. Ni siquiera te apetece pensar en que harás al entregar el último examen esa misma tarde. Pero sí hay algo que echas de menos en esas situaciones. Que haya alguien que te sorprenda esparándote en la puerta de la universidad para disfrutar contigo de ese momento.
divendres, 13 de gener del 2012
Le apetecía verla, conocerla, pasar algo de tiempo con ella. Las agendas parecían no coincidir y las circuntancias lo complicaban más. Pero Miriam tenía la esperanza de llegar y encontrársela o que apareciera más tarde.
Salió de trabajar y se fue directa a donde estaban las chicas. No era el escenario que esperaba desde que hablaron de tomar algo juntas. Esperaba poder verla en un lugar tranquilo y sin nadie que las acompañara, pero dado que ese momento parecía que tardaba en llegar la idea de coincidir con ella esa noche le resultaba muy atractiva.
Entró, vió a las chicas y las saludó. Estaban casi todas, pero no Olga. Sabía que las circunstancias no acompañaban así que lo entendió y se dispuso a disfrutar de el rato que iba a pasar con el resto de las chicas. Después de unas risas y una cerveza se fue al baño y al volver ahí estaba, con aquella sonrisa puesta, saludándolas a todas hasta que sus miradas se cruzaron.
-Ya te dije que me encantó sorprenderte.
Salió de trabajar y se fue directa a donde estaban las chicas. No era el escenario que esperaba desde que hablaron de tomar algo juntas. Esperaba poder verla en un lugar tranquilo y sin nadie que las acompañara, pero dado que ese momento parecía que tardaba en llegar la idea de coincidir con ella esa noche le resultaba muy atractiva.
Entró, vió a las chicas y las saludó. Estaban casi todas, pero no Olga. Sabía que las circunstancias no acompañaban así que lo entendió y se dispuso a disfrutar de el rato que iba a pasar con el resto de las chicas. Después de unas risas y una cerveza se fue al baño y al volver ahí estaba, con aquella sonrisa puesta, saludándolas a todas hasta que sus miradas se cruzaron.
-Ya te dije que me encantó sorprenderte.
dimecres, 11 de gener del 2012
Unas risas
Se me ha vuelto a hacer extraño escuchar tu voz desde casi la otra punta del mundo.
Ya sabes que estoy bien, muy bien sola. Aunque sea contra todo pronóstico. Pero ¿sabes que? Yo también echo de menos nuestras conversaciones, nuestras discusiones, nuestras miradas que se entienden, el no entendernos a veces, las noches de frikismo, etc. Pero sobretodo echo de menos nuestras risas, el olvidar de que nos reimos y terminar por los suelos, con dolor de barriga y perdiendo la capacidad de levantarnos. Así que lo que más me ha gustado de hablar contigo han sido nuestras risas compartidas aunque algo descompensadas en el tiempo.
Ya sabes que estoy bien, muy bien sola. Aunque sea contra todo pronóstico. Pero ¿sabes que? Yo también echo de menos nuestras conversaciones, nuestras discusiones, nuestras miradas que se entienden, el no entendernos a veces, las noches de frikismo, etc. Pero sobretodo echo de menos nuestras risas, el olvidar de que nos reimos y terminar por los suelos, con dolor de barriga y perdiendo la capacidad de levantarnos. Así que lo que más me ha gustado de hablar contigo han sido nuestras risas compartidas aunque algo descompensadas en el tiempo.
dilluns, 9 de gener del 2012
Lo demás ya viene solo
Cuando menos te lo esperas aparece alguien con quien te sientes cómoda, a quien te gusta hablarle y a escucharle. Con quien has pasado menos tiempo del que te apetecía debido a las circunstancias, y que te ha dicho de buscar remedio a ello.
No buscas, ni esperas encontrar. Vives al dia porque es lo único que tienes. Pero tampoco te vas a cerrar las puertas a disfrutar de la compañía de esa mujer mientras la conoces.
Te sorprendes ante su propuesta, aunque más ante su nerviosismo al proponerlo. Solo hay que encajar agendas y disponerse a disfrutar. Lo demás ya viene solo.
No buscas, ni esperas encontrar. Vives al dia porque es lo único que tienes. Pero tampoco te vas a cerrar las puertas a disfrutar de la compañía de esa mujer mientras la conoces.
Te sorprendes ante su propuesta, aunque más ante su nerviosismo al proponerlo. Solo hay que encajar agendas y disponerse a disfrutar. Lo demás ya viene solo.
diumenge, 8 de gener del 2012
Decepción
Ayer me hablaban de decepción. De como otra persona puede llegar a decepcionarte cuando no esperas lo que hace o dice. Cuando aquello que hace o dice esta en contra de lo que esperabas de ella.
Ayer alguien hizo algo que en otro momento me hubiera decepcionado, y no fue así. Asíq eu creo que la decepción tiene que ver más con las esperanzas de una misma que con las reacciones de los demás. Y creo que si empiezas a no necesitar de los demás, empiezas a no esperar, empiezas a vivir por ti misma y no en función de los demás, las decepciones van disminuyendo.
Ayer alguien no me decepcionó a pesar de que lo que no hizo no me pareció correcto. Pero no me sentó mal.
Ayer alguien hizo algo que en otro momento me hubiera decepcionado, y no fue así. Asíq eu creo que la decepción tiene que ver más con las esperanzas de una misma que con las reacciones de los demás. Y creo que si empiezas a no necesitar de los demás, empiezas a no esperar, empiezas a vivir por ti misma y no en función de los demás, las decepciones van disminuyendo.
Ayer alguien no me decepcionó a pesar de que lo que no hizo no me pareció correcto. Pero no me sentó mal.
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