Se me ha vuelto a hacer extraño escuchar tu voz desde casi la otra punta del mundo.
Ya sabes que estoy bien, muy bien sola. Aunque sea contra todo pronóstico. Pero ¿sabes que? Yo también echo de menos nuestras conversaciones, nuestras discusiones, nuestras miradas que se entienden, el no entendernos a veces, las noches de frikismo, etc. Pero sobretodo echo de menos nuestras risas, el olvidar de que nos reimos y terminar por los suelos, con dolor de barriga y perdiendo la capacidad de levantarnos. Así que lo que más me ha gustado de hablar contigo han sido nuestras risas compartidas aunque algo descompensadas en el tiempo.
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