dissabte, 22 de gener del 2011

Totes les entrades que he escrit fins ara pensant en tu les he escrit en castellà donat que és la meva llengua materna i en la que, expresant el que sento, em trobo més cómode. Pero aquest cop t'estic escribint això per a tu, per molt que mai arribis a llegir-ho.

Són casi les 4 del mati i des que he sortit de casa que les ganes de veuret aumenten. Vull aquella abraçada que un dia em vas prometre. Vull sentirme entre els teus braços. Vull dormir abraçada a tu després de tenir el privilegi de descobrir cada un dels racons del teu cos.

Vull començar per poder mirarte als ulls, després apropant-me a tu mentre deixo de cohibirme quan et tinc al davant, vull poder apropar els meus llavis als teus sabent que es juntaran per no voler separar-se.

Ajudem a compartir aquests desitjos amb tu i fem-los realitar juntes.

divendres, 21 de gener del 2011

Vértigo

Miriam no imaginó que después de proponerle volver a verse tardarían tan poco en hacerlo. No coincidían apenas en horarios y Lina siempre tenía algo que hacer en su tiempo libre, así que para verse tenían que coordinar sus agendas. Pero esta vez fue distinto, Miriam le propuso un jueves de verse y solo les tocó esperar al domingo.

Miriam, como todas las veces que había quedado con ella después del día que las presentaron, estaba nerviosa. Nunca le había pasado nada igual. Nunca se había puesto nerviosa al quedar con una chica. Como tantas otras cosas que le pasaban con Lina que no le habían pasado antes.

Quedaron en el mismo lugar de siempre y como, las otras veces, Miriam llegó antes de tiempo. No soportaba llegar tarde a los sitios y que tuvieran que esperarla, pero esperándola a ella parecía que se le saliera el corazón del pecho. Los 10 minutos que tardó en llegar se le hicieron eternos. Y cuando llegó el corazón se le paró de golpe.

Se moría de ganas de abrazarla, de besarla, de decirle lo que le ocurría estando con ella. Quería sentarse con ella y contarle todo aquello, pero no tenía valor a hacerlo. Temía asustarla, temía que no quisiera escuchar lo que tenía que decirle, temía el no volver a verla.

Lina nada más verla le dió ese abrazo que días atrás le había prometido y Miriam se deshizo entre sus brazos. Sentía que las piernas le fallaban. Tenía la sensación que si la soltaba se caería al suelo.

-¿Estás bien?

Miriam no sa había dado cuenta, pero se había abrazado a Lina con fuerza, como si aquel fuera el último, además del primero, de los abrazos que podría disfrutar de ella. Y era la primera vez que alguien se le abrazaba así a Lina.

-Tenía ganas de este abrazo.

Al tiempo que decía aquello empezó a sentir vértigo. Había dicho la primera frase para seguir hablando y contarle todo lo que quería contarle. Había imaginado ese momento miles de veces desde que se dió cuenta de la necesidad que tenía que hacerlo, pero se sentía como si no lo hubiera hecho dado que las palabras que parecían tener vida propia en su boca no tenían nada que ver con lo planeado.

-¿Vamos a tomarnos unas cervezas y me lo cuentas?

De camino a la cerveceria Lina se dió cuenta de que Miriam estaba temblando de modo que la cogió de la cintura con la única intención de mostrarle que no tenía nada que temer, ni motivos para estar nerviosa. Empezó a calmarse al poco pero no dejó de sentir vértigo en toda la noche.

-Nunca antes nadie había provocado en mi lo que tú provocas. No puedo sacar mi chulería. No puedo jugar. No puedo ser ambigua. No puedo mirarte a los ojos. No puedo acercárme a tí. Jugar, ser ambigua o mi chulería no me importan aunque me sienta perdida sin ellas. Pero sí quiero mirarte a los ojos, y sí quiero acercarme a tí.

Lina la escuchaba atentamente. Preferiría que Miriam no pasara por aquello, que fuera capaz de ser ella misma en su compañía, pero no dejaba de hacerle gracia el provocar algo así en una chica a la que conocía desde hacía apenas 4 meses y a la que veía esa tarde por 4rta vez.

-¿Puedo ayudarte en algo?

Miriam imaginaba que sí, dado que si alguien podía ayudarla solo podía ser ella. Lo que no sabía era como podía hacerlo.

-¿Si me siento a tu lado te costará menos acercarte a mi? No quiero acercarme a ti si vas a sentir que invado tu espacio vital, pero podemos provarlo a ver que pasa. Si quieres.

Miriam no tenía valor a responderla. La miró a los ojos y tansolo alcanzó a asentir con la cabeza. Lina se levantó y pasó de estar delante suyo a estar a su lado y a acercarse un poco más todavía. Miriam a cada movimiento de Lina se sonrojaba más.

-Ya estoy aquí y no voy a hacer nada más sin saber si te va a ayudar. No quiero forzarte a nada.

Miriam quería besarla, quería estar entre sus brazos y dejar de sentir aquel pánico a quedarse sola en esa mesa con las dos cervezas calentándose sin nadie que las bebiera.

-¿Que te hace sentir que me pase esto contigo?

-Me gustaría que fueras tu misma, con tu chulería, con tus tonterías, con tu ambiguedad, con todo lo que te caracteriza siempre. Siempre que no estás conmigo. Pero me hace gracia que una pequeña parte de tí solo salga ante mi. Y me hace sentir que aquí esta pasando algo que no te había pasado nunca. Así que de algún modo me siento especial.

Esa respuesta le gustó a Miriam, y puede que en otras circunstancias le hubiera dadi mucho juego. Pero ese no era el momento para hacerlo.

-Te lo preguntaré directamente.- Miriam estubo unos segundos pensando en como plantear aquello que se le hicieron eternos. -¿Tú quieres que te pueda mirar a los ojos y me pueda acercar a mi?

Esa no era la pregunta que quería hacerle pero no se dió cuenta hasta que la había hecho. Lina también se dió cuenta de ello. Pero también sabía qual era la respuesta que estaba buscando Miriam, igual que sabía que la respuesta que iba a darle le agradaría.

-Te voy a responder, pero antes quiero que sepas que si te sientes incómoda, o algo algo que no quieras, solo tienes que decírmelo.

-Aunque no sepa porqué, teniendo en cuenta que no dejo de sertir vértigo, creo que nada de lo que vas a hacer no me apetezca.

Lina sonrió. Se acercó un poco más a ella. Cogió una de sus manos y conla otra le acarició el rostro al tiempo que seguía con la mirada sus dedos por aquel rostro. La miró fijamente a los ojos y le sustuvo la mirada para ver si Miriam podía hacerlo también o no.

-Creo que voy a besarte aunque solo sea por el miedo que me da mirarte a los ojos.

Y así lo hizo. Cerró los ojos. acercó sus labios a los de Lina y la besó como si aquel, además del primero, fuera el último beso que se daban.

Miriam siguió sintiendo vértigo durante toda la noche, pero desde aquel instante, las miradas y los besos, no cesaron.

dimarts, 18 de gener del 2011

Me gustas, sí, me gustas.
Me voy a dejar de tonterías, voy a dejar de hacerme las cosas fáciles, me voy a dejar de darle prioridad a lo que me dicta la cabeza. Ahora que mis verdaderas emociones, ahora que mis verdaderos sentimientos han salido a la luz, ahora que los he dejado decir la suya, los he escuchado y he decidido que los prefiero antes que a los pensamientos que me nacer con la única intención de bloquear todo aquello que me pueda ahcer sentir vértigo; ahora y solo ahora voy a pedirte que me ayudes a acercarme a ti, que me ayudes a mirarte a los ojos. Que vengas a darme mi regalo de cumpleaños, que vengas a darme ese abrazo que prometiste darme, que me dejes mirarte a los ojos, mirar de cerca esos labios que tanto me apecete besar, volver a mirarte a los ojos y, sin dejar de hacerlo, decirte que me encantas y pedirte que me dejes disfrutar de ti.

dilluns, 17 de gener del 2011

Buenas noches

Ahora mismo me metería en la cama contigo, con mucho cuidado de no hacerte daño, intentando mantenerte entre mis brazos sin que eso ocurriera, jugando con tus rizos entre mis dedos, contándote cualquier cosa, y escuchando todo aquello que tengas que decir al respecto. Porque no se si te has dado cuenta que me encanta contarte y que me cuentes, que busco cualquier escusa para decirte algo y espero ansiosa tu respuesta.

Me despertaría mañana y lo primero que haría sería preguntarte como te encuentras. Preocuparme porque estuvieras lo mejor posible y preparate el desayuno para que hicieras los mínimos esfuerzos posibles en tu vuelta al trabajo.

Pero no quiero pensar en mañana, no son horas así que lo dejo aquí colgado, espero que pases buena noche, pero no una mejor de la que podriamos pasar juntas. Espero que descanses y cojas fuerzas, pero no tantas como las que me encargaría yo de darte. Espero que tengas dulces sueños y muy dulces porque espero aparecer en ellos.

Buenas noches

dissabte, 15 de gener del 2011

Anoche estube tentada a hacerte saber que esperaba que pasaras buena noche. No se si tendria que haberlo hecho o no. No se que hubiera significado para ti leer un Buenas noches antes de acostarte o esta mañana al despertar, porque puede que a esas horas ya estuvieras dormida.
Ahora me pasa lo mismo, me debato entre escribirte y no hacerlo. Siempre me pasa lo mismo. Nunca hago lo que deseo por miedo al que pensaran de mi, por miedo al rechaza. Lo malo es que quien no arriesga no gana. Siempre me ha pasado lo mismo, y algo me dice que ya es el momento de cambiar, quien algo quiere algo le cuesta. Y no puedo pasarme la vida aceptando lo que llega sin mover ficha por lo que quiero.
Os dejo, voy a decirle algo a alguien.
No creo que lo sepas, pero eres uno de los motivos que me ha e sonreir ahora mismo. Logras que deje de pensar en todas las cosas que me preocupan. Logras que vea la vida sencilla y que hay cosas que pueden ser divertidas y jugosas sin tener ninguna complicacion añadida. Me haces sentirme buena persona y haces que crea que puedo llegar a tener algun día algo sin que las cosas resulten dolorosas.
Porque no se trata de eso. Se trata de lo que me ocurre contigo. Ese miedo a mirarte a los ojos, esa imposibilidad de acercarme a ti aunque el cuerpo me lo pida, esas ganas de hacer cualquier cosa contigo, y a ser posible que sea pronto. Ese impulso por descubrir todo aquello que tu sabes y yo desconzco.
Esa sensación de no tener que protegerte y de querer disfrutarte. Eso es precisamente lo que mi cuerpo y mi mente, que contigo sí se ponen de acuerdo, me piden al estar contigo y al pensarte.

divendres, 14 de gener del 2011

Tu olor

Sé que tengo que hablar contigo. Que las cosas no van a desaparecer o a resultar menos dolorosas si no lo hago. Pero mientras uso la falta de tiempo como escusa para no hacerlo intento poner algo de distancia. Creía haberlo conseguido durante lo que llevabamos de semana, pero hoy ha habido un imprevisto...

Tenía claro que ibamos a compartir espacio, durante un largo espacio de tiempo que podía resultar complicado para mi. Pero también tenía claro que mi profesionalidad estaba por encima de todo eso. Lo que no esperaba era que mi olfato funcionara mejor que nunca. Me he sentado a tu lado y no he podido evitar oler ese perfume que tanto te caracteriza. Se me ha erizado todo el vello del cuerpo de un modo parecido al que se me esta erizando ahora al recordarlo. He pensado que poco a poco me iria acostumbrando a ello y dejaría de olerte, pero no ha sido así...

Dos horas y media más tarde, cuando me iba, continuabas entrando en mi cuerpo por mi nariz y se me ha hecho muy complicado salir por esa puerta sabiendo que tu no lo ibas a hacer conmigo.

No quiero nada contigo, porque no es lo que toca. Pero sería capaz de perderme en tu cuello para olerte y quedarme pegada a tu cuerpo recorriendo cada uno de esos rincones de los que tan mal hablas para hacerte ver que las cosas dependen de los ojos con los que las miras. Y cuando te vieras como yo lo hago entenderías lo que digo y te darías cuenta, que poca gente sería capaz de quererte y hacerte sentir querida como yo podría hacerlo.

Pero no toca. No es nuestro momento. Aunque sigas desprendiendo ese olor que se em antoja irresistible...