dijous, 31 de març del 2011

jugando con tu pelo. III

¿Era aquello una cita? No sabía si podía o no considerarlo una cita. ¿Qué se suponía que tenía que hacer? No sabía si se esperaba de ella algo en concreto. Estas al igual que muchas otras dudas la asaltaron de camino a su encuentro aunque no le quitaron aquella sonrisa radiante de la cara y cuando llegó a su encuentro y surgió aquel beso, todas las dudas se le disiparon. Daba igual si aquel encuentro tenía nombre, daba igual si se esperaba o no algo de ella. Estaba ahí porque era lo que deseaba y tan solo iba a dedicarse a disfrutar del momento.

Tenía a aquella preciosa mujer a su lado radiante al igual que ella con el mismo propósito de disfrutar de aquel momento, la una en compañía de la otra. Después de saludarse empezaron a andar y se dieron cuenta de que lo hacían sin rumbo al llegar a una calle sin salida y tener que decidir si giraban a la izquierda o a la derecha. Se detuvieron de golpe al tiempo que se quedaban calladas, miraron a ambos lados y luego se miraron entre ellas. Se echaron a reir.
-¿Te gusta jugar al billar?
-Me encanta, así que espero que sepas jugar o te vas a arrepentir de tu propuesta.
Tenía la misma cara de pilla que aquella noche de sábado mientras se le acercaba tímidamente desde el otro lado de la discoteca. Pero había perdido un punto de esa timidez, ya no le daba tanto miedo acercársele, morderse el labio inferior tan cerca de su boca que podían sentirse el aliento al tiempo que la miraba a los ojos perdiéndose en aquel verde que denotaba emoción.
-Vamos a ver que ocurre.

Al llegar al local fueron directas a la barra, le pidieron a la dueña del local, que las conocía a las dos, pero nunca las había visto juntas, y fueron a la mesa a esperar a que les sirvieran. Dejaron las cosas en las sillas y se fueron directas al billar. Entre tragos los tragos de cerveza y el billar volaron miradas, besos, caricias casi imperceptibles y muchas sonrisas.

Entre una cosa y la otra se les fueron un par de horas y ambas empezaban a tener algo de hambre. Fueron a la barra a pagar y la dueña al despedirse les dijo algo que les volvió a arrancar otra sonrisa al tiempo que las advirtió de algo.
-Espero volver a veros juntas por aquí.

Salieron las dos en silencio y con una media sonrisa extraña. En la puerta se miraron. No sabía que hacer en ese momento. Se había dado cuenta que aquellas palabras significaban algo pero no sabía que importancia tenia que darle. Y se había quedado en blanco aunque 5 minutos antes había aceptado su invitación de ir a cenar a su casa.
-Creo que juntas podemos encontrar la manera de que esas palabras no signifiquen más de lo que nosotras querramos. Y creo que, tal y como habiamos dicho, podemos hablar de ello cenando en mi casa.
Volvieron a sonreir y se fueron a su casa.

Antes de meterse en la cocina le sacó el poco de hierba que tenía reservada solo para momentos especiales y le pidió que se preparaba uno de esos cigarrillos que relajaban a cualquiera.
-Antes de fumar quiero decirte algo sin que parezca que es efecto de esto que tienes que, por cierto, huele que no veas. No creo que ninguna de las dos pueda negar que los ratos que hemos compartido juntas no nos hemos desprendido de nuestras sonrisas, ni tampoco podemos decir que es mentira que hay algun tipo de atracción especial entre nosotras. Si me equivoco, porfavor, corrígeme. Pero creo que es lo que ha visto Eva, y al conocernos a las dos, pues sencillamente se ha alegrado de vernos así. Pero esta es la segunda vez que nos vemos y yo ahora mismo tansolo quiero disfrutar de este rato. No creo que sea momento de racionalizar nada. Puede que ese día llegue, o puede que no. Pero quiero vivir el aquí y el ahora.
-Miriam, no sé si volverá a vernos jugar al billar juntas de nuevo, como no sé que pasará después de que pruebes mi cocina, pero ahora mismo, creo que no ha llegado el momento de pensar en el mañana. Si llega, ya lo haremos. De momento, enciende ese porro y dame de fumar y quédate en la cocina conmigo, que si te me escapas en 5 minutos almenos podré disfrutarte un rato más.
Miriam se rió. Encendió el porro, dejó que Alba le diera un par de caladas y la besó. Sencillamente porque se moría de ganas de hacerlo.
-Por si después de dar mi veredicto acerca de tus dotes culinarias me echas por la puerta.
Se miraron a los ojos y aunque no querían pensar en el mañana, ambas tuvieron la certeza de que iban a volver a amanecer juntas.

dimecres, 30 de març del 2011

Hoy por hoy...

No voy a cambiar de camino. Voy a seguir como hasta ahora. Me ha costado llegar a este punto, pero no va a ser ahora que vuelva atrás. Pero esto no evita que a veces puedan pasar cosas como las de hoy.

He vuelto a ver esa mirada que tanto me gusta, he vuelto a sentirme extrañamente especial como antes, he vuelto a notar como hay alguien más que se da cuenta de que hay algo especial entre nosotras. Me ha gustado que me sacaras los colores de nuevo. Me ha gustado que preguntaras, me ha gustado tu respuesta.

Pero eso ha sido esta mañana y mi vida va a seguir como hasta entonces. Me encantará volver a disfrutar de esos momentos y me encantará volver a pasar tiempo contigo fuera el día que signifique estar solo contigo y el peque. Pero hoy por hoy voy a seguir adelante mirando con perspectiva y disfrutando del día a día.

jugando con tu pelo. II

Se sentía como una quinceañera a punto de podirle salir a la chica de sus sueños.

No muy lejos de aquello se acercaba a la treintena y estaba decidiendo si llamar a la chica con la que llevaba las dos noches previas soñando después de haber dormido con ella las dos anteriores.

Realmente su primer encuentro resultó muy satisfactorio. Después de los miedos al despertar sobre si querría irse o no, se quedó a desayunar, a pasar la mañana, a comer, a la hora de la siesta, a pasar la tarde y cuando decidió irse la retuvieron mientras se duchaba, y como se hizo tarde pasó aquella noche también acariciando esos rizos que la enamoraron desde el otro lado de la pista de aquella discoteca abarrotada de mujeres.

Dos días más tarde, con el teléfono en la mano a punto de llamarla, volvía a tener los miedos de la mañana del domingo cuando no sabía si levantarse para ir al baño no fuese a despertarla y ella quisiera irte. Temía que, a pesar de lo bien que lo pasaron juntas, aquello fuera a quedarse en eso, en un buen fin de semana. Temía llamarla y que su proóximo encuentro tansolo sirviese para que le devolviera la ropa que le prestó, o que sencillamente, el teléfono que le dió, no fuera el suyo. Pero a pesar de aquellos miedos llamó sin saber muy bien que decir en caso de que obtuviera respuesta.

-¡¡Hola!!
Le contestó una voz tímida pero alegre al tiempo, lo que le pareció una buena señal.
-Hola. ¿Cómo estás? Espero no molestar...
Al mergen de poder estar haciendo cualquier cosa, podía incluso haberla llamado mientras trabajaba... Habís hablado de cosas el domingo, pero no de eso...
-No tranquila. Además me alegro de que me hayas llamado. ¿Qué tal?
-Todo bien... -No quería hablar por teléfono con ella, quería verla, quería tenerla cerca, quería volver a oler aquel perfume que todavía no había sabido identificar, quería contarle que tal le había ido el día mientras la sostenía desnuda entre sus brazos después de haber hecho el amor con ella. -¿Puedo proponerte algo?

Aunque no se lo podía creer nada más colgar el teléfono tenía que salir por la puerta en su busca. No la había rechazado. Todo lo contrario. Parecía encantada de volver a verla. Antes de salir de casa fue a mirarse al espejo. Algo que hacía mucho que no hacía. Quizás demasiado. Sin saber muy bien porque cambió aquella camiseta por una camisa y sin entender porqué sus manos lo hacían, la desabrochó como nunca lo había hecho. Camió la cazadora por una americana y tansolo abrochó un botón. De camino a la puerta paró en el baño y le dió protagonismo a sus ojos con aquell lápiz que hacía tiempo tenía abandonado.

Bajó las escaleras a la calle casi saltando, cruzó la puerta y se fué en su busca radiante de felicidad. Aunque no sabía muy bien como ni porqué aquella chica también quería verla, también quería pasar otro buen rato a su lado y aunque le costaba de creer algo le hacía tener cierta seguridad sobre aquello, y estaba disfrutando de esa sensación.

Como ambas habían imaginado, llegaron casi al mismo tiempo. Ambs dudaron acerca de como saludarse, pero se miraron a la cara y se tranquilizaron. Se acercaron y mientras sus labios se encontraban sus manos se encontraban con el cuerpo de la otra reconociéndose. Fuese como fuese, ambas querían estar ahí del mismo modo, y eso al tiempo que las excitaba, las tranquilizaba.

diumenge, 27 de març del 2011

Son las 20:35 de este domingo cualquiera en el que una de mis amigas ha decidido reunirnos a unos cuantos alrededor de una de sus maravillosas paellas. Hay quien ya se ha ido y otros están decidiendo donde ir a poner fin a este fin de semana. A mi mañana me toca madrugar, de modo que muy a mi pesar creo que lo mejor es irme a casa a descansar.

Al llegar al metro y ver que faltan 5 minutos para el próximo tren saco el iPhone y me pongo a chafardear un rato. Y es entonces cuando me doy cuenta que ella me ha escrito un email hace más o menos una hora. Acavaba de llegar a casa y me hacía saber que si me apetecía podía pasar la noche con ella, así no tenía que pegarme el tute de coger el tren hasta mi casa y por la mañana volver a trabajar.

De camino a su casa compro una botella de un buen vino, de esos que saben a casa, y me desvio para lelvarle una de esas rosas que todavía uelen a Rosa. Me abre la puerta sabiendo que soy yo y sonrie, ve la botella de vino y entiende que esta noche puede ser especial.
-Sabes de sobre que si paso la noche contigo dormiré menos que haciendo y deshaciendo el camino a mi casa.
-Aun y sabiéndolo tú también, estás aquí.

dissabte, 26 de març del 2011

jugando con tu pelo.


Te despiertas y nada más abrir los ojos la ves, al otro lado de la cama, pero bien cerquita de tí. No se ha ido. Y no querías que se fuera.

No eres de aquellas que cada vez que sale se trae a una chica diferente a casa y no vuelve a llamarla. Tu intención nunca ha sido la de hacer aumentar tu lista de conquistas para luego no volver a saber nada de ellas. Y aunque alguna noche te has llevado alguien a casa a quien al despertar no has echado de menos, ya no quieres eso.

Y la pasada noche, cuando empezabas a filtrear con ella, y cuando llegada la hora de irse tuviste el valor de preguntarle si quería seguir la fiesta en tu casa, tenías miedo de que fuera ella la que no quisiera esperarse al desayuno.

De momento no sabes si quiere desayunar o simplemente cayó rendida, porqué tal y como fueron los acontecimientos, podría haber tenido intención de marcharse hasta que el agotamiento la hizo quedarse dormida entre tus brazos. Mientras la miras todavía dormida, debatiéndote entre levantarte o no para ir al baño dado que no quieres despertarla, esperas, que cuando despierte, diga algo distinto a tengo que irme.

Alguien está jugando con tu pelo. Es ella. Has vuelto a quedarte dormida al regresar del baño y ahora es ella la que está despierta. Y de momento, no se ha ido.
-No quería despertarte. Pero como no sabía si querrías que me fuera cuando lo hicieras, no he podido resistirme a jugar con tus tirabuzones.
-Tranquila, me ha costado mucho dejarme crecer el pelo. Así parece que tenga sentido el haberlo hecho.
Acabais de romper el hielo. Y sin haber dicho nada que haga uir a la otra, ambas teneis claro que queriais despertaros juntas. Acabas de abrir los ojos, la miras y la besas. No sabes cuantos besos de esa mujer quedan reservados para tí. Provablemente no lo sepa ni ella. Así que quieres robarle los máximos posibles.
-Se que nos acabamos de conocer y que la confianza todavía no ha podido crecer entre nosotras. Pero ¿podría pedirte que me dieras de desayunar antes de seguir con esto? Mi estómago lleva un rato hablándome y no quería salir a buscar nada por temor de no poder volver a entrar luego.

divendres, 25 de març del 2011

voy a disfrutarlo sin más

Es martes. Són las 17:00h. Salgo de mi visita quincenal con mi terapeuta. Después de dos años hay cosas de las que ya no hace falta hablar, y otras a las que hay que darle un empujón porque son las que más cuestan, y nos estamos centrando básicamente en eso. En lo que más me cuesta. Hay días en los que parece que no hay progreso. Otros en los que es muy evidente. Pero normalmente los días son como hoy, en los que poco a poco vamos dándole más espacio a mi cuerpo para que sea libre de comunicarse conmigo sin complicaciones. Bajo las escaleras de los 6 pisos contenta. Además hace una tarde perfecta para ir a buscar el coche andando. La primavera ha llegado.

Salgo por la puerta eligiendo que poner enmi iPod. Antes siempre buscaba la misma canción. Esa que me acompañó en los peores momentos, y sigue haciéndolo. Pero salgo optimista, y mis manos se van directas a poner algo de rumba con la que acompañar el paseo por media ciudad. Pero algo me para nada más fijarme en la calle.

Sabe perfectamente que algunos martes por la tarde no soy la mejor compañía que alguien puede necesitar. Incluso sabe que a veces soy yo misma la que no quiere compañía. Pero también sabe que si salgo contenta, me encanta compartir ese momento desde el instante en que cruzo esa puerta. Me mira con cara dubitativa para saber si ha hecho bien en venir a recogerme o no. Y mi sonrisa le vale como respuesta afirmativa. Me quito los cascos, la miro a los ojos desde bien cerquita y tansolo me sale decirle una cosa:
-¿Cómo no te voy a querer?

De todas las cosas que había pensado hacer esa tarde, la mejor, fue la que improvisamos. Fuimos a su casa a recoger su gran toalla de playa, y aunque el agua estaba todavía bien fría como para bañarse, la tarde estaba perfecta para ir a tumbarse al sol o sencillamente a mirar esa linea a veces casi imperceotible que hay entre el final del mar y el principio del cielo.

Podría seguir contando, pero voy a disfrutarlo sin más

.

P.D: Si eso, el día que ocurra, os cuento como sigue.

dimecres, 23 de març del 2011

orgullosa

Soy romántica y enamoradiza por naturaleza. Pero hasta hace poco esto me traía más quebraderos de cabeza que alegrías, así que un buen día decidí, por enésima vez, que estas características mías tenían que dejar de hacerme daño y creo que lo estoy consiguiendo.

Este domingo al llegar a casa me hubiese encantado tener a alguien a quien llamar para que se metiera en la cama conmigo solo a cuidar de mi. A estar ahí al lado. Y ahora aquí tirada en el sofa, con la fiebre decidiendo cambiar mi temperatura corporal cuando se le antoja y sin apenas poder articular palabra, también agradecería tener a una persona "especial" que se hubiera plantado en mi casa por mucho que no sea necesario.

Pero esa persona hoy por hoy no tiene nombre, y esa sensación de apetecer tener a quien llamar no es algo que se convierta doloroso al saber que no la hay. Y eso es lo que he conseguido, y de lo que a pesar de la fiebre y esta amigdalitis que me esta fastidiando el día (que hoy tenia mejores cosas que hacer que tirarme en el sofá), hoy me siento orgullosa.

dilluns, 21 de març del 2011

nos lo merecemos

Después de los acontecimientos de este fin de semana, cuando he recibido su sms esta tarde e sonreido, dado que pensaba que sería algo parecido a lo que me mando el domingo por la mañana. Pero no ha sido así, sinó todo lo contrario.

Este fin de semana sin comerlo ni beberlo, y sin ni siquiera verlo venir, nos hemos visto envueltas en una pelea estraña en la que todavía no sé muy bien como ella terminó con más heridas de las que nunca merecerá y yo con el cuerpo algo dolorido.

Me ha dado las gracias por estar ahí y hacer que las cosas no fueran a más. Por sacarla fuera de aquel berenjenal a pesar de su petición expresa de que no lo hiciera. Me ha dado las gracias por mi actuación (y yo a no haber visto antes como le habían dejado la cara) ya que por ella no terminamos todos en comisaria o en el hospital. Y hoy me ha dicho que si estar a su lado me implica vivir estas cosas que debería plantearme si me merece la pena. Y me ha dicho que me quiere.

Es mi niña y la quiero con locura. Puede que en el último año nos hayamos visto metidas en un par de lios más. Uno de ellos, aunque estabamos ahí, no iba nada con nosotras. El otro es en el que tenemos más parte de responsabilidad, pero nosotras sabemos que Myriam no se merecía lo que estaba ocurriendo, y en este... no puedo decir más que estuvimos en el lugar equivocado en el momento equivocado. Pero nada, ambsolutamente nada de esto va a hacer que la quiera alejar de mi vida.

Tal como te dije, ahora nos ha tocado vivir esto, pero llegará un día en que volveremos a sonreir como podemos llegar a hacerlo, y quiero compartilo contigo. Además, creo que nos lo merecemos.

diumenge, 20 de març del 2011

Contradicciones

Sincera, aunque no siempre cuento toda la verdad.
Tímida, aunque en apariencia exrtovertida.
Desconfiada, pero hay gente capaz de llegar a mi muy, quizás demasiado, rápido.
Autocontrol, cuando la situación lo precisa, pero cuando las aguas se calman no sé que hacer con mis emociones.
Alegre, aunque haya días que parezca que mi sonrisa haya podido desaparecer.
Amiga, aunque cueste entrar en mi círculo íntimo.
Romántica, aunque haya días en que necesite que lo sean conmigo.
Apasionada, aunque en ocasiones me deje llevar por la inércia.
Inquieta, aunque una tarde de sofa y pelis/series siempre se agradece.
Comunicativa, aunque a veces haya que tirar de mi lengua.
Soñadora, aunque busque el suelo de vez en cuando para no irme demasiado lejos.

Rabia

Ahora que ya estoy en casa me doy cuenta que tengo más partes del cuerpo doloridas de las que creía. Ahora, sola, escribiendo, me doy cuenta del autocontrol de mi cuerpo y de lo que este causa en mi interior.

Aunque hasta hace relativamente poco creía que era incapaz de sentir rabia, cada vez que ocurre algo que la activa me doy cuenta de la cantidad de rabia que puedo sentir y de que esta es demasiada para no saber canalizarla.

Si, soy emocional. Y no hay cosa que me duela más que lástimen a mi gente. Ahora me toca sostener todo lo que llevo dentro e intentar hacer con ello algo que me permita relajarme y poder empezar otra semana sin más contratiempos que los que la pasada luna llena pudo observar.

dissabte, 19 de març del 2011

¿De cuánto tiempo se trata?

Hace un mes de aquella última conversación.
Hace seis meses de aquella maldita noche.
Hace demasiado tiempo de muchas cosas.

Y yo sigo echándola de menos sin tener ni puta idea de lo que debe sentir ella.
Puede que esté cabreada conmigo. Creo que es la forma más fácil de pasar una situación así par evitar el dolor que todo esto puede causar. Pero yo, aunque pueda sentir cabreo en alguna ocasión, no es lo que más siento.

Recreo en mi mente todo lo ocurrido aquella noche y sigo alucinando con lo ocurrido, pero creo que alucino más con las consecuencias de aquello, que con la noche en si. Nunca creí que alguien me apartaría de su lado sin darme ni siquiera la oportunidad de mirarle a la cara y decirle que asumo mi parte de responsabilidad en lo ocurrido. Y por tampoco entiendo como alguien puede sacarme de su vida sin responsabilizarse de lo suyo.

Recuerdo como un día me dijo que parecía que nos conociéramos de hacía tiempo. Recuerdo como nos quitamos las tonterias de encima y pudimos abrazarnos sin miedos ni complejos. Recuerdo como le dije que la quería y supe que aquellas dos palabras iban a significar justo lo que eran. Y cuando me pongo a pensar en las palabras que vinieron después de aquel maldito 4 de setiembre, creo que se trata de dos personas distintas...

Dicen que el tiempo todo lo cura. ¿De cuanto tiempo se trata?

lo mereces

A veces nuestro cuerpo empieza a pedirnos que le tengamos más en cuenta. Que le preguntemos antes de tomar cualquier decisión. A veces sentimos que, a pesar de seguir con nuestra vida, hay algo dentro de nosotros mismos que no funciona como siempre. Nos cuesta cada día más levantarnos por la mañana. Nos cuesta cada día más sonreír en nuestro lugar de trabajo. Nos cuesta cada día más hacer aquello que siempre hemos hecho bien sin darnos apenas cuenta de como lo haciamos. Tenemos que ponerle mucha más atención a las cosas y recordar constantemente como se hace aquello que ya creíamos tener interiorizado.



Cuando lega el día en que nuestro cuerpo nos pide que paremos nos damos cuena de que no somos superheroes y que por mucho que la inercia nos haya llevado a donde estamos, seguimos siendo personas con derecho a ser felices.



No sé como será, ni como va a pasar. Pero llegará un tiempo en que volveremos a levantarnos por las mañanas sin aquella sensación de ¿para qué? Llegará ese día solo porque lo mereces.

dimecres, 16 de març del 2011

esto es todo lo que puedo escribir por ahora

Moony me ha preguntado porqué hace días que no escribo.

Y no lo hago porque no tengo nada que contar al tiempo que puedo contar muchas cosas, pero inconexas, sin sentido. Y para escribir frases sueltas, mejor no lo publico.

Voy a ver si ahora saco algo en claro y el lugar de descasrtar esta entrada le doy al botón naranja que hay debajo del espacio que tengo para escribir.

Como os podeis imaginar escribo porque pasan cosas por mi cabeza que me apetece, o siento la necesidad de sacar de mi y dejarlas en un papel, o en viajando por el ciber espacio. Últimamente mi cabeza estaba, o está, funcionando demasiado rápido y a veces eso me marea, de modo que estoy intentando ponerle freno, bueno, reducir la marcha a ver si así le dejo un poco de espacio a mi cuerpo para estar tranquilo. Me está costando la verdad, pero poco a poco lo logro.

Creo que es por eso por lo que escribo menos.

Aunque también cabe la posibilidad de que esté cansada de que mis pensamientos fluctuen del modo en que lo hacen, de que mi cabeza viaje por distintos universos, de imaginarme en tantas situaciones incompatibles todas juntas. Y que eso me lleve a intentar vivir un poco más (haciendo caso de algo que Moony me dijo). Volveré a escribir con la regularidad con que lo hacía. Seguro. Siempre vuelvo a hacerlo, pero espero que sea de otro modo.

Parece que mi vida vaya en función de las mujeres que me rodean y quiero cambiar ese rumbo, quiero que mi vida siga mi propio camino y en función de este, si se dá, ya entrara alguna mujer en mi vida.

No sé si tiene sentido, o si siguen siendo ideas sueltas. Pero esto es todo lo que puedo escribir por ahora.

dissabte, 5 de març del 2011

Creo que algo bueno ha cambiado en mi. Porque en otro momento no estaria tan tranquila, en otro momento no podría sonreir como lo estoy haciendo ahora sin alimentar mis fantasías.

Ella está en su casa, y yo estoy en la mía. Ella esta con su vida, y yo estoy con la mía. Y si algun día nuestras vidas caminan en nuestra dirección en lugar de tener caminos que se cruzan de vez en cuando, pues bienvenido será, mientras, mi vida sigue adelante y quiero vivirla y disfrutarla.

dijous, 3 de març del 2011

Sí, me gustas. Me gusta trabajar contigo y oler ese aroma que desprendes a ropa limpia. Me gusta verte concentrada en el trabajo y sonriendo con alguna de mis tonterías. Me gusta que cuentes conmigo cuando necesitas algo y que me llames cuando tienes alguna novedad que contar. Me gusta que pienses en mi cuando quieres llevarte al peque a algun lado.

Me gusta pasar tiempo contigo, me gusta que estar conmigo te sirva para dejar de pensar en todo aquello que te preocupa, me gusta pensar que hay un rincón dentro tuyo donde me tienes presente, me gusta que quieras que me quede.

Ahora ¿que tengo que hacer? ¿Tengo que dejarte leer algo de esto? ¿Tengo que decirte lo que sueño contigo? ¿Tengo que hacerte ver que no te veo solo como una companyera de trabajo con la que compartir algun momento fuera del curro? ¿Que tengo que decirte que a pesar de saber que la realidad no acompaña me dan ganas de acercarme a ti y besarte, y hacerte ver que hay cosas en esta vida que pueden hacerte ver que mereces algo más de lo que estas viviendo?

Sí Neus sí, tengo ganas de tenerte cerca, tengo ganas de besarte, tengo ganas de que sepas que te miro como te miro, porque hay algo en tí que me atrae, que me gustaría conocer de un modo que no conozco aun a la personita que realmente llevas dentro, que me gustaría compartir contigo algo de lo que puede que te hayas olvidado.

Puede que no toque, que no sea el momento, pero, si es lo que ahora siento, ¿porque tengo que callarme?

dimarts, 1 de març del 2011

Salida 30

Miriam volvía de dejar a Alicia en el aeropuerto cuando al pasar por la salida 30 de la ronda de dalt, en lugar de seguir recto hacia su casa salió, paró el coche y buscó en el movil el camino a hacer hasta llegar a la puerta de su trabajo.

Tenía media hora de margen así que no tenía porque llegar tarde aunque se perdiera. Y aunque le pareció raro, no se perdió. Dejó el coche encima de la acera de enfrente de la puerta por la que Lina saldría al cerrar el centro y salió del coche para que nada más cruzar la puerta fuera a ella lo primero que viera.

Estaba nerviosa. Jamás había hecho algo así. Jamás se la había jugado. Jamás se había expuesto de esa manera. Pero si había salido por la salida 30 de la autopista sin ni siquiera pensarlo no iba a echarse atrás ahora.


Efectivamente fue a Miriam lo primero que vió nada más cruzar la puerta del trabajo. No sabía muy bien que pensar. Siempre se iba de camino al metro con alguna de sus compañeras y ahora no sabía si pedirles que se esperaran, o tal y como pensaba, Miriam había ido ahí para irse juntas.
-Chicas, creo que me han venido a buscar.
Lina lo dijo de modo que Miriam lo escuchara y al ver como sonreía, le quedó claro que esa era su intención.

Mientras Lina cruzaba la acera Miriam iba perdiendo de la memoria aquellas frases que había preparado para decirle mientras esperaba que fueran las 8.
-No hemos tenido que esperar al año que viene para vernos.

Lina rompía el hielo con aquella frase y era el momento en que le tocaba explicarle que hacía allí.
-Venía por la ronda recordando que la 30 era tu salida y pensando que la comida me ha sabido a poco y que podrías llevarme a cenar a alguno de los restaurantes de tu pueblo de los que me has hablado.

Lina se rió y se acercó a darle un beso en la mejilla.
-Necesitaba veros a las 3 para preparar tu regalo. Pero me hubiera gustado comer solo contigo.
-Me alegro. Pero creo que de momento puedes darme el regalo que solo me necesita a mi.

Lina estrechó entre sus brazos a Miriam mientras esta se dejaba abrazar. Sintió romperse todos sus miedos y barreras y se dió el permiso de intentar lograr aquello que tanto deseaba. Se apartó un poco de Lina, la miró a los ojos y sin apenas miedo a que la rechazara, la besó.