dimarts, 1 de març del 2011

Salida 30

Miriam volvía de dejar a Alicia en el aeropuerto cuando al pasar por la salida 30 de la ronda de dalt, en lugar de seguir recto hacia su casa salió, paró el coche y buscó en el movil el camino a hacer hasta llegar a la puerta de su trabajo.

Tenía media hora de margen así que no tenía porque llegar tarde aunque se perdiera. Y aunque le pareció raro, no se perdió. Dejó el coche encima de la acera de enfrente de la puerta por la que Lina saldría al cerrar el centro y salió del coche para que nada más cruzar la puerta fuera a ella lo primero que viera.

Estaba nerviosa. Jamás había hecho algo así. Jamás se la había jugado. Jamás se había expuesto de esa manera. Pero si había salido por la salida 30 de la autopista sin ni siquiera pensarlo no iba a echarse atrás ahora.


Efectivamente fue a Miriam lo primero que vió nada más cruzar la puerta del trabajo. No sabía muy bien que pensar. Siempre se iba de camino al metro con alguna de sus compañeras y ahora no sabía si pedirles que se esperaran, o tal y como pensaba, Miriam había ido ahí para irse juntas.
-Chicas, creo que me han venido a buscar.
Lina lo dijo de modo que Miriam lo escuchara y al ver como sonreía, le quedó claro que esa era su intención.

Mientras Lina cruzaba la acera Miriam iba perdiendo de la memoria aquellas frases que había preparado para decirle mientras esperaba que fueran las 8.
-No hemos tenido que esperar al año que viene para vernos.

Lina rompía el hielo con aquella frase y era el momento en que le tocaba explicarle que hacía allí.
-Venía por la ronda recordando que la 30 era tu salida y pensando que la comida me ha sabido a poco y que podrías llevarme a cenar a alguno de los restaurantes de tu pueblo de los que me has hablado.

Lina se rió y se acercó a darle un beso en la mejilla.
-Necesitaba veros a las 3 para preparar tu regalo. Pero me hubiera gustado comer solo contigo.
-Me alegro. Pero creo que de momento puedes darme el regalo que solo me necesita a mi.

Lina estrechó entre sus brazos a Miriam mientras esta se dejaba abrazar. Sintió romperse todos sus miedos y barreras y se dió el permiso de intentar lograr aquello que tanto deseaba. Se apartó un poco de Lina, la miró a los ojos y sin apenas miedo a que la rechazara, la besó.

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