Soy romántica y enamoradiza por naturaleza. Pero hasta hace poco esto me traía más quebraderos de cabeza que alegrías, así que un buen día decidí, por enésima vez, que estas características mías tenían que dejar de hacerme daño y creo que lo estoy consiguiendo.
Este domingo al llegar a casa me hubiese encantado tener a alguien a quien llamar para que se metiera en la cama conmigo solo a cuidar de mi. A estar ahí al lado. Y ahora aquí tirada en el sofa, con la fiebre decidiendo cambiar mi temperatura corporal cuando se le antoja y sin apenas poder articular palabra, también agradecería tener a una persona "especial" que se hubiera plantado en mi casa por mucho que no sea necesario.
Pero esa persona hoy por hoy no tiene nombre, y esa sensación de apetecer tener a quien llamar no es algo que se convierta doloroso al saber que no la hay. Y eso es lo que he conseguido, y de lo que a pesar de la fiebre y esta amigdalitis que me esta fastidiando el día (que hoy tenia mejores cosas que hacer que tirarme en el sofá), hoy me siento orgullosa.
Me gunstaaaaaaaaaaaa
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