dijous, 7 d’abril del 2011

¡¡Te quiero entre mis brazos!! (III)

Mientras Neus se duchaba Miriam y el peque estaban en el comedor mirando los dibujos. El peque estaba apoyado sobre Miriam y los dos se reian. Cuando Neus salió de la ducho los escuchó y se quedó un rato mirándolos desde la puerta.
-Mira mama, los pinguinos estan jugando!!
Miriam miró a la puerta y le guinó el ojo. Neus se volvió al baño a terminar de arreglarse y vestirse. Cuando terminó se sentó al lado de ellos para disfrutar ella también de aquel momento.

Cuando terminaron aquellos dibujos Neus le pidió a Miriam si la acompañaba a la cocina a prepararle el desayuno al peque. Se bajaron las dos mientras él miraba los siguientes dibujos que daban.
-Me encanta verte con mi hijo.
-Y a mi también me encanta verte a ti con él.
Neus se rió.
-Sabes que no es lo mismo. Él es mi hijo, la relación que tenemos es normal que la tengamos. Y me encanta la que teneis vosotros dos, y no me gustaría que se encariñara contigo y que luego no estuvieras.

Cuando empiezas a tener algo con alguien no te planteas ciertas cosas tan rápido que pueda parecer precipitado. Pero antes de que todo esto empezara a surgir entre ellas ya tenían una gran amistad lo que había llevado a que Miriam y el peque a cogerse gran cariño por el tiempo pasado juntos los 3. Y lo que Neus le estaba diciendo es que pasara lo que pasara no quería que su hijo lo pasara mal.
-¿Quieres tener esta conversación ahora?
-No, solo quiero que mi hijo no sufra.
-Neus, no sé que va a pasar ni como van a ir las cosas. Solo sé que te quiero en mi vida y que si esto se repite y va a más y luego un día se termina, voy a seguir queriéndote en ella. Y sabes que cuando quiero a alguien en mi vida, intento que sea así. Además, el cariño entre tu hijo y yo es mutuo, que no va a ser mi intención nunca hacerle pasar un mal rato y que si depende de mi, no voy a desaparecer.

Neus agradeció no tener una conversación sobre ellas en ese momento y tener la certeza de que Miriam tenía en cuenta al peque.
-Espero que entiendas que no te bese delante de él para no darle esperanzas de algo que por muy bien que me haga ahora sentir, no se por donde va a tirar.
-Lo entiendo.
-Pero eso no quiere decir que quiera que dejes de darme besos de quinceañera. Que ahora que me los has enseñado, tengo más ganas que antes de disfrutarlos.

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