-¡Hola!
-Hola cari. ¿Cómo va el curro?
Aquel no era un sábado corriente. Era el fin de semana de Semana Santa y a Miriam le había tocado trabajar, lo que por ser fiesta no le molestaba, lo que no le hizo gracia al ver a principios de año el calendario laboral fue que era el día de Sant Jordi.
-Bueno, la verdad que todo bien. Aunque ya sabes que soy de las que creo que no hay Sant Jordi sin paseo por las Ramblas de Barcelona.
Eso Neus ya lo sabía. Como alguna vez le dijo, la escucha más de lo que cree. Y precisamente por eso la llamaba. Estaban de camino a la Ciudad Condal y el único motivo por el que lo hacían era para acompañarla en esas horas libres que tenía por la tarde es su clásico paseo por el centro de Barcelona.
Cuando Neus se lo contó Miriam se quedó en silencio. No era la primera vez que querían hacer algo con ella, pero si la primera después de que entre ellas empezara a surgir algo más que la amistad que ya tenían, y si la primera que ya iban de camino en lugar de esperarse a saber la respuesta de su propuesta.
-Si Miriam, te escucho más de lo que crees y no solo sé que quieres dar ese paseo, sinó que sé que te encanta que te propongan las cosas así. Igual que sé que seguramente si hubieramos llegado a tiempo para esperarte en la puerta del curro y encontrarte ahí sin avisar te hubiera gustado más. Pero no nos ha dado tiempo. Así que te esperamos a la salida del metro del centro de Plaza Universidad.
Neus tenía toda la razón. A Miriam la llamaron un buen día romántica empedernida, y no se equivocaron. Esos detalles eran típicos suyos, pero si alguien los tenía con ella, se derretía. Miriam, la que si se lo propone tienes palabras para cualquier momento, no sabía que decir. Cuando se le comentó la posibilidad de tener fiesta aquel día lo primero que pensó fue en poder disfrutar de esas calles de su ciudad abarrotadas de libros y rosas, y si además Neus y el peque la acompañaban ya se le antojó como el día perfecto. Pero al final trabajaba. Así que dejó de imaginar posibles formas de disfrutar del día de aquella famosa leyenda nacida en Montblanc.
-Tienes razón, si hubierais aparecido aquí abajo hubiese sido algo increible. Pero no deja de ser enormemente gratificante por mucho que no os haya dado tiempo de llegar hasta aquí. Y si todavía me escuchas más de lo que creo debes estar hasta imaginando la cara que tengo en estos momentos.
-¿Sabes que es lo malo de poder imaginármela? Qué tengo más ganas de verla y no puedo. Pero también sé que valdrá la pena ver la que llevarás puesta cuando salgas del metro y nos busques.
Miriam no quiere grandes joyas con las que adornar su cuerpo. Miriam no quiere grandes viajes con los que alardear al enseñar las fotos. Miriam no quiere grandes lujos con los que ostentar delante de los suyos. Miriam quiere compartir su día a día con su gente y hacer crecer su felicidad coleccionando pequeños grandes momentos. Y aquel era uno de ellos.
Y aquel prometía ser uno de ellos.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada