divendres, 29 d’abril del 2011

Un café al sol

Logró sobrellevar aquella situación. Logró estar al lado de la mujer que amaba mientras ella ponía fin a la relación que tenía, con sus dudas a veces sobre si hacía bien o no, sobre si podría hacer aquello o lo mejor era seguir con la vida que llevaba. Estubo a su lado porque la quería, al margen del deseo que sentía por ella. Estubo a su lado porque ella la dejó estarlo, porque ella le pidió que lo estubiera.

Le dijo aquello que necesitaba oir en cada momento para no echarse atrás. Le dijo aquello que ella sabía pero que necesitaba oir de vez en cuando para recuperar fuerzas. La llevó a donde necesitaba ir. Estubo a su lado siempre que ella lo quiso.

En más de un momento sintió la necesidad de contarle aquello que en ocasiones no la dejaba dormir y siempre que se dispuso a hacerlo la conversación se ponía demasiado delicada y sí, antepuso las necesidades de ella sobre las propias. Pero creyó que era lo mejor en ese momento.

Hasta que un día, cuando ya todo estaba bien, cuando parecía que la vida de ella ya era la que ella misma quería, no pudo contenerse más. Estaban tomando un café en una terraza, el verano estaba llegando a su fin, y ahora más que nunca sentaba bien el calor del sol. Se la quedó mirando fijamente a los ojos y supo que aquel era el momento y que pasara lo que pasara, no se iba a ir de su lado.

Ahora ya había pasado lo peor y ya era libre de hacer su vida. Ahora ya sabía que iba a estar a su lado tanto cuando estubiera bien como cuando las cosas pareciera que andaran algo torcidas. Ahora ya sabía que si le pedía ayuda se la daría.

-Quiero contarte algo y saber que piensas al respecto. Soy y espero ser siempre tu amiga, pero a veces deseo tenerte a mi lado de otro modo. Siempre he sido yo misma estando contigo y nunca he intentado enamorarte, pero ahora me encantaría hacerlo. Aunque creo que si lo intentara y estubiera perdiendo el tiempo podría resultarme algo doloroso. Así que prefiero saber si me vale la pena intentarlo.

Ante una declaración semejante se puede responder de muchos modos. El típico te quiero como una amiga podría ser una de ellas, un sabes que no me gustan las mujeres, sería otra opción, besarla se acercaría más a lo que deseaba.

Se conocieron en un momento en el que estaba cerrada a la recepción de cualquier muestra de afecto, encontró en ella el apoyo que necesitaba, compartieron los mejores y los peores momentos en aquel tiempo, sonrieron juntas y con una mirada sabían si todo iba bien. Cuando su vida empezó a remontar, cuando volvió a salir con la única intención de disfrutar de la vida, le pidió que la acompañara. Cuando los fines de semana ya no eran solo para quedarse en casa continuó queriendo compartir ese tiempo con ella. Siguió esperando que apareciera con algún acontecimiento que no le iba a dejar perderse. Y aunque ya no esperaba que la llevara a los sitios, le encantaba cuando sabía que al salir la estaría esperando.

-No puedo prometerte nada porque esto es muy nuevo para mi. No puedo responder a si vale la pena o no intentarlo. Pero me encantaría que lo hicieras.

Neus tenía que volver al trabajo de modo que Miriam tenía poco rato para darle una muestra de lo que significaba intentarlo. Se cambió de silla para estar más cerca de ella.

-Puedo empezar ahora mismo si quieres, pero preferiría que me dieras la oportunidad de hacerlo una tarde de estas.

-Ya conoces mis horarios, así que sorpréndeme. Pero déjame poner mi granito de arena también diciéndote que sí, quiero que empieces ahora mismo.

Sonrió, acarició suavemente su rostro, se acercó a ella y la besó de un modo que pareció eterno mientras duró. Un beso sin prisas, sin espectativas, sin exigencias. Una muestra de la delicadeza y de la paciencia que podía tener, y una demostración de que abrirse de nuevo a recibir muestras de afecto no tenía porque ser nada malo.

-Deberías volver al trabajo.
-Lo sé. Espero ver como sigues intentándolo.

Esta vez fue ella quien acercó sus labios a los suyos y la besó apasionadamente. Con prisas, con espectativas, pero sin exigencias. Una muestra de que quería volver a amar y una demostración de que había dudas en la cabeza de Miriam que podían disiparse.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada