Salía de su barrio en busca de la autopista para volver a su casa. Durante todo el trayecto solo pensaba en volver, picar al timbre y pedirle que bajara. Así que sin saber de donde sacaba las fuerzas para ello se presentó en su casa, la llamó por teléfono para no despertar al peque con el timbre y le dijo que se había olvidado de darle algo, que si podía bajar.
Neus bajó con cara de sorprendida. No entendía nada. Y menos cuando se encontró a Miriam esperándola sentada en el portal sin nada entre las manos.
-¿Qué me querías dar?
Miriam le pidió que se sentara.
-He dicho que quería darte algo y aunque es verdad, no era lo que quería decir. Me encantaría... me encantaría darte un beso ahora mismo, pero creo que es mejor que primero lo sepas, así si no quieres que lo haga me lo guardo.
La cara de sorpresa de Neus aumentó. La conocía de hacía el tiempo suficiente como para saber que esas cosas a Miriam le costaba mucho hacerlas, y aunque en más de un momento le hubiera gustado que no fuese así, no se imaginaba que llegaría a hacerlo. Lo que en cierta manera ya le iba bien porque sabía, igual que Miriam, que aquel no era el mejor de sus momentos para iniciar una relación con alguien. Neus no sabía que responder. Se había quedado totalmente en blanco.
-He vuelto buscando tansolo una respuesta. Porque sabes que soy una soñadora y ha llegado un momento en que sueño más que vivo. Así que vengo buscando una respuesta para saber si tengo que dejar de soñar o puedo compartir mis sueños contigo.
-Miriam, con que te hablo, ¿con la cabeza o con el corazón? Sabes de sobra todo lo que estoy viviendo...
-Háblame con el corazón, porque es el que me ha traido aquí Neus. Mi cabeza ha sido la que me ha retenido para no compartir esto contigo hasta ahora y ya sé cuales son sus los razonamientos. Solo quiero saber que sientes...
-Siento que no quiero sentir, no puedo me puedo permitir ese lujo yo ahora Miriam...
Miriam solo veía miedo en el rostro de Neus. Le cogió las manos que no paraba de moverlas, la miró a los ojos y antes de acaricirle la cara le dijo:
-Déjame intentar demostrarte que no tiene porque ser malo sentir esta vez...
La primera lágrima recorrió el rostro de Neus, Miriam la sigió con el rostro hasta que cayó, entonces volvió a alzar la cabeza y ya sin más la besó. No tenía ni idea de si era lo correcto o no, no sabía si realmente eso le iba a causar más sufrimiento a Neus, no sabía nada de lo que estaba haciendo. Pero lo estaba sintiendo todo y si sentía ese gran vértigo en ese momento solo podía querer decir una cosa:
-¿Podemos intentar que valga la pena?
-¿Qué esperas de mi?
-Si quisiera exigirte algo, no me valdría la pena intentarlo.
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